Para una nueva ecología Octavio Paz
Discurso de Octavio Paz el día que recogió
el premio Nobel 1990
Majestades, Señoras y Señores:
Seré breve. Sin embargo, como el tiempo es elástico, ustedes tendrán que
oírme durante ciento ochenta largos segundos.
Vivimos no sólo el fin de un siglo sino de un período histórico. ¿Qué
nacerá del derrumbe de las ideologías? ¿Amanece una era de concordia universal
y de libertad para todos o regresarán las idolatrías tribales y los fanatismos
religiosos, con su cauda de discordias y tiranías? Las poderosas democracias
que han conquistado la abundancia en la libertad ¿serán menos egoístas y más
comprensivas con las naciones desposeídas? ¿Aprenderán éstas a desconfiar de
los doctrinarios violentos que las han llevado al fracaso? Y en esa parte del
mundo que es la mía, América Latina, y especialmente en México, mi patria:
¿alcanzaremos al fin la verdadera modernidad, que no es únicamente democracia
política, prosperidad económica y justicia social sino reconciliación con nuestra
tradición y con nosotros mismos?
Imposible saberlo. El pasado reciente nos enseña que nadie tiene las
llaves de la historia. El siglo se cierra con muchas interrogaciones. Algo
sabemos, sin embargo: la vida en nuestro planeta corre graves riesgos. Nuestro
irreflexivo culto al progreso y los avances mismos de nuestra lucha por dominar
a la naturaleza se han convertido en una carrera suicida. En el momento en que
comenzamos a descifrar los secretos de las galaxias y de las partículas
atómicas, los enigmas de la biología molecular y los del origen de la vida,
hemos herido en su centro a la naturaleza. Por esto, cualesquiera que sean las
formas de organización política y social que adopten las naciones, la cuestión
más inmediata y apremiante es la supervivencia del medio natural. Defender a la
naturaleza es defender a los hombres.
Al finalizar el siglo hemos descubierto que somos parte de un inmenso
sistema – conjunto de sistemas – que va de las plantas y los animales a las
células, las moléculas, los átomos y las estrellas. Somos un eslabón de
"la cadena del ser", como llamaban los antiguos filósofos al
universo. Uno de los gestos más antiguos del hombre un gesto que, desde el
comienzo, repetimos diariamente es alzar la cabeza y contemplar, con asombro,
el cielo estrellado. Casi siempre esa contemplación termina con un sentimiento
de fraternidad con el universo. Hace años, una noche en el campo, mientras
contemplaba un cielo puro y rico de estrellas, oí entre las hierbas oscuras el
son metálico de los élitros de un grillo. Había una extraña correspondencia
entre la palpitación nocturna del firmamento y la musiquilla del insecto.
Escribí estas líneas:
Es grande el cielo
y arriba siembran mundos.
Imperturbable,
prosigue en tanta noche
el grillo berbiquí.
Estrellas, colinas, nubes, árboles, pájaros, grillos, hombres: cada uno
en su mundo, cada uno un mundo y no obstante, todos esos mundos se
corresponden. Sólo si renace entre nosotros el sentimiento de hermandad con la
naturaleza, podremos defender a la vida. No es imposible: fraternidad es una
palabra que pertenece por igual a la tradición liberal y a la socialista, a la
científica y a la religiosa.
Alzo mi copa – otro antiguo gesto de fraternidad – y brindo por la
salud, la ventura y la prosperidad de Sus Majestades y del noble, gran y
pacífico pueblo sueco.
1. Resume el
texto en cinco líneas
2. Opina sobre
el texto 20 líneas mínimo (por detrás)
-----------------------------------------
Cuando El Mar Te Tenga
El Ultimo De La Fila
Vuela al viento espuma del mar,
vuela al viento y vuelvelo a volar.
Mezcla el mundo, ruge mistral,
mezcla el mundo y mezclanos con él.
vuela al viento y vuelvelo a volar.
Mezcla el mundo, ruge mistral,
mezcla el mundo y mezclanos con él.
Ahórrate esas palabras de amor
que nadie va a comprender,
ni tan sólo yo.
Si lo que vas a decir
no es más bello que el silencio,
no lo vayas a decir.
que nadie va a comprender,
ni tan sólo yo.
Si lo que vas a decir
no es más bello que el silencio,
no lo vayas a decir.
Que hable el mundo y calle el hombre,
calle el hombre y vuelvase a callar:
Mezcla el mundo, ruge mistral;
mezcla el mundo y mezclanos con él.
calle el hombre y vuelvase a callar:
Mezcla el mundo, ruge mistral;
mezcla el mundo y mezclanos con él.
Ruge mistral, vuélvenos locos de atar
y con tu antiguo furor
llévate a aquel que ose hablar.
y con tu antiguo furor
llévate a aquel que ose hablar.
Mientras todos duerman te amaré.
Cuando todos hablen huiré.
Cuando todos hablen huiré.
Lejos, muy lejos, en silencio.
Lejos, muy lejos, en silencio.
Cuando el bosque te hable te hablaré;
cuando el mar te tenga te tendré.
Lejos, muy lejos, en silencio.
Cuando el bosque te hable te hablaré;
cuando el mar te tenga te tendré.
Murmullo de una oración
minúscula y dulce;
murmullo de tu respiración
al despertar.
minúscula y dulce;
murmullo de tu respiración
al despertar.
Ruge mistral, medio
dios;
llevaté el mundo de aquí,
peina la espuma del mar
y llévanos muy lejos, muy lejos
llevaté el mundo de aquí,
peina la espuma del mar
y llévanos muy lejos, muy lejos
Comentarios
Publicar un comentario