Texto Raza de mirones
Una ventana indiscreta en cada bolsillo IVANNA VALLESPÍN
“Nos
hemos convertido en una raza de mirones. Lo que deberíamos hacer es mirar para
dentro”, soltaba Thelma Ritter a James Stewart en La ventana indiscreta,
una película donde Alfred Hitchcock plasmaba magistralmente la atracción por la
vida de los otros. La curiosidad y el cotilleo son algo inherente al ser humano
y en muchos casos puede resultar inocuo, pero también tiene sus riesgos si
lleva a humillar a otras personas, sea conscientemente o no. Un extremo que
preocupa especialmente cuando los protagonistas son menores.
Desde
hace un tiempo, se han disparado las alarmas en centros educativos catalanes, a raíz de la
aparición en las redes sociales de dos nuevas herramientas de cotilleo —las
páginas informer y la aplicación para móviles Gossip—, que han llevado al
límite el simple chismorreo. Se han extendido rápidamente entre institutos y
universidades catalanas, convirtiéndose en una potencial arma que puede
disparar los casos por ciberacoso. Los Mossos d’Esquadra han recibido, en las
últimas tres semanas, seis denuncias por insultos y vejaciones relacionadas con
estas aplicaciones.
¿Es
posible proteger a los menores de los cotilleos y las vejaciones? Todos los
expertos coinciden en apuntar que esto es una misión imposible porque los
chismorreos siempre han existido y siempre existirán. El problema es que lo que
antes era un fenómeno localizado (como las pintadas en los lavabos), ha pasado
a compartirse a través de Internet y a ser visible para todos, con lo que la
humillación es mucho mayor. Por este motivo, los entendidos apuntan que hace
falta incidir en dos aspectos esenciales: evitar que estos comentarios se
lleguen a producir y, en el caso de que se produzcan, dotar a los jóvenes de
armas y recursos para minimizar su impacto psicológico.
Para controlar los cotilleos, algunas voces apuntan
que se debería retrasar el máximo tiempo posible el hecho de que los
adolescentes lleven en el bolsillo móviles con conexión a Internet. “¿Por qué
los padres regalan a los hijos un smartphone? Para que no moleste. Es como
cuando pedían unas deportivas. Los padres quieren que su hijo sea su vivo
reflejo, así que no puede parecer pobre. Por eso le compran cosas caras. Pero
unas Nike no tienen el mismo peligro que un teléfono”, razona Espada.
Otras voces, en cambio, consideran que
prohibir no es la solución, y menos cuando se trata de herramientas
tecnológicas. Es preferible enseñarles a usarlas bien. “Como no se trata de
parar un avance tecnológico (que por otra parte es imparable), lo que hay que
hacer es informar y concienciar, sobre todo a los más jóvenes, sobre las
consecuencias de sus actos en Internet. Y en esto tienen idéntica
responsabilidad las Administraciones públicas como las familias.
Que
las familias controlen las actividades de sus hijos es importante,
especialmente porque cuando se hace uso de estas aplicaciones es
mayoritariamente fuera de la escuela. Pero esto no es suficiente, señalan los
expertos. “Cuando los chicos llegan a casa y ponen la televisión, ¿qué se
encuentran? Programas de cotilleo. Es el modelo que tenemos”, incide Juan
Alberto Estallo, psicólogo del Parc Salut Mar y experto en psicopatología de la
tecnología. Guillem Feixas también reclama a los padres responsabilidad en su
conducta y pone un símil cristalino: “¿Cómo hacemos que los niños lean libros
si los padres no leen ni tienen ningún libro en casa?”.
- Resumen 1p
- Opinión 1p
3Reformulación de La curiosidad y el cotilleo son algo inherente al ser
humano y en muchos casos puede resultar inocuo, pero también tiene sus
riesgos
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Morfología de
La curiosidad y el cotilleo son algo inherente al ser humano
5 Sintaxis de
“Nos hemos convertido en una raza de mirones.
“Nos hemos convertido en una raza de mirones.
La curiosidad y el cotilleo
son algo inherente al ser humano
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