el relato de una canción
Hay una luz
No se puede ser serio a los 17. Pero yo lo soy. Una familia detestable, un carácter forjado a golpes, mi condición de gay, siempre ingrata. Soñaba con que él me recogía en su coche y me llevaba a través de la noche iluminada, a fiestas rutilantes y gente fascinante. Creí morir mientras pasábamos por el tunel, labios gruesos adivinados. Los besos que no damos son los mejores. Nunca le dije nada, ya solo es un recuerdo desvaído. Pero hay una luz que nunca se apaga
No se puede ser serio a los 17. Pero yo lo soy. Una familia detestable, un carácter forjado a golpes, mi condición de gay, siempre ingrata. Soñaba con que él me recogía en su coche y me llevaba a través de la noche iluminada, a fiestas rutilantes y gente fascinante. Creí morir mientras pasábamos por el tunel, labios gruesos adivinados. Los besos que no damos son los mejores. Nunca le dije nada, ya solo es un recuerdo desvaído. Pero hay una luz que nunca se apaga
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