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raymon
Emilia Pardo Bazán Realismo
Emilia Pardo Bazán
Feminismo
Emilia Pardo Bazán (A Coruña, 1851-1921), está considerada la mejor novelista del siglo XIX y una de las escritoras más destacadas de nuestra historia literaria. Además de novelas y cuentos, escribió libros de viajes, obras dramáticas, composiciones poéticas y numerosísimas colaboraciones periodísticas, a través de las cuales su presencia fue constante en la España de su tiempo. Fue una escritora de gran inteligencia, inmensa cultura, singular capacidad de trabajo y activa defensora de los derechos de la mujer, que con su vida y con su obra puso de manifiesto la capacidad de la mujer para ocupar en la sociedad los mismos puestos que el varón, sin renunciar a lo específicamente femenino.
Los pazos de Ulloa 1886
Feminismo
Emilia Pardo Bazán
noviembre 28, 2012 por Raquel Pelayo
Se la considera además introductora del Naturalismo en España. Este movimiento se caracterizó por llevar al extremos los presupuestos del Realismo. Ambos tratan de reflejar la realidad tal cual es, pero la diferencia radica en que el Realismo es más descriptivo y refleja los intereses de una capa social muy definida, la burguesía, mientras que el Naturalismo extiende su descripción a las clases más desfavorecidas, intenta explicar de forma materialista y casi mecanicista la raíz de los problemas sociales y alcanza a hacer una crítica social profunda, afirmando que es imposible escapar de las condiciones sociales que guían nuestro sendero en la vida sin que podamos hacer nada por impedirlo (determinismo).
“Tengo por importante entre todos el concepto de que la novela ha dejado de ser obra de mero entretenimiento, modo de engañar gratamente unas cuantas horas, ascendiendo a estudio social, psicológico, histórico, pero al cabo estudio.”
(Del Prefacio a Un viaje de novios)
El sexo es una fuerza presente que no se oculta; la violencia, la agresividad, la animalidad del paisaje condiciona a los personajes. No existen voluntades sino una sola voluntad, la del más fuerte, en este caso el manipulador Primitivo, cuyo nombre entra en colisión con la naturaleza de su personaje, pues poco tiene de primitivo un ser que sabe instrumentalizar a todos los que le rodean para conseguir su ambición.
En Los Pazos de Ulloa lo urbano y lo rural se confrontan como dos espacios antagónicos, dos universos que no se encuentran nunca, y los personajes que transitan por ellos sólo sobreviven si están en el sitio que les corresponde. Más que de nuestro tiempo, somos criaturas de nuestro lugar, parece querernos decir Emilia Pardo Bazán. El lugar como factor determinante en la vida de las gentes, como demarcación espiritual. Ésta es una novela que deberían leerse todos los arquitectos y urbanistas, todas las amas de casa y todos los políticos de provincias y de capital. Hay en ella un reflejo distorsionado pero muy veraz de lo que nunca debiera de ser una sociedad. Los Pazos de Ulloa plantea una especie de idealismo al revés.
Los pazos de Ulloa (fragmento)
"Entre las representaciones de una especie de pesadilla angustiosa que agitaba a Perucho veía el muchacho un animalazo de desmesurado tamaño, bestión Indómito que se acercaba a él rugiendo, bramando y dispuesto a zampárselo de un bocado o a deshacerlo de una uñada... Se le erizó el cabello, le temblaron las carnes, y un sudor frío le empapó la sien... ¡ Qué monstruo tan espantoso! Ya se acercaba..., ya cierra con Perucho..., sus garras se hincan en las carnes del rapaz, su cuerpo descomunal le cae encima lo mismo que inmensa boca... El chiquillo abre los ojos... Sofocada y furiosa, vociferando, moliéndole a su sabor a pescozones y cachetes, arrancándole el rizado pelo y pateándolo, estaba el ama, más enorme, más brutal que nunca. No hay que omitir que Perucho se condujo como un héroe. Bajando la cabeza se atravesó en la entrada del hórreo, y por espacio de algunos minutos defendió su presa haciéndole muralla con el cuerpo. Pero el enorme volumen del ama pesó sobre él y le redujo a la inacción, comprimiéndole y paralizándole. Cuando el mísero chiquillo, medio ahogado, se sintió libre de aquella estatua de plomo que a poco más le convierte en oblea, miró hacia atrás... La niña había desaparecido. Perucho no olvidará nunca el desesperado llanto que derramó por más de media hora, revolcándose entre las espigas. "
"Entre las representaciones de una especie de pesadilla angustiosa que agitaba a Perucho veía el muchacho un animalazo de desmesurado tamaño, bestión Indómito que se acercaba a él rugiendo, bramando y dispuesto a zampárselo de un bocado o a deshacerlo de una uñada... Se le erizó el cabello, le temblaron las carnes, y un sudor frío le empapó la sien... ¡ Qué monstruo tan espantoso! Ya se acercaba..., ya cierra con Perucho..., sus garras se hincan en las carnes del rapaz, su cuerpo descomunal le cae encima lo mismo que inmensa boca... El chiquillo abre los ojos... Sofocada y furiosa, vociferando, moliéndole a su sabor a pescozones y cachetes, arrancándole el rizado pelo y pateándolo, estaba el ama, más enorme, más brutal que nunca. No hay que omitir que Perucho se condujo como un héroe. Bajando la cabeza se atravesó en la entrada del hórreo, y por espacio de algunos minutos defendió su presa haciéndole muralla con el cuerpo. Pero el enorme volumen del ama pesó sobre él y le redujo a la inacción, comprimiéndole y paralizándole. Cuando el mísero chiquillo, medio ahogado, se sintió libre de aquella estatua de plomo que a poco más le convierte en oblea, miró hacia atrás... La niña había desaparecido. Perucho no olvidará nunca el desesperado llanto que derramó por más de media hora, revolcándose entre las espigas. "
sLa crítica suele estar de acuerdo al afirmar que de la vasta producción de Emilia Pardo Bazán lo que mejor ha aguantado el paso del tiempo son sin duda sus cuentos: valientes, modernos y de impecable factura. La autora escribió cientos de relatos breves (es la más prolífica autora de cuentos de la literatura española), que fueron publicados, en su día, en diversos diarios y revistas de la época (Blanco y Negro, La Ilustración Española y Americana, El Imparcial…) y recogidos en varias colecciones bajos los títulos de “Cuentos de Marineda” (como llamaba a La Coruña en sus obras), “Cuentos de amor“, “Cuentos sacroprofanos“, “Cuentos de la tierra” (o “Cuentos del terruño“), “Cuentos antiguos” y “Cuentos de Navidad, Año Nuevo y Reyes“; todos ellos fáciles de leer y casi todos, totalmente vigentes, gracias al dominio de la técnica y a la capacidad para desentrañar la condición humana que tiene la autora.
He aquí tres cuentos que directa o indirectamente refieren situaciones en las que la mujer se siente amenazada por algún hombre de su entorno doméstico:
Y, por último, un audio-libro:
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